
Composer : Franz Schubert, Anton Bruckner, Richard Wagner, Robert Schumann, Johann Strauss, George Frideric Handel, Johannes Brahms, Wolfgang Amadeus Mozart, Johann Sebastian Bach, Felix Mendelssohn, Carl Maria von Weber Conductor : Carl SchurichtLabel : ScribendumLossless + CoverNot my ripTracklist :CD 1 :Anton BrucknerSymphony No. 7 in ECD 2 :Richard WagnerOverturesSiegfried IdyllCD 3 :Robert SchumannSymphony No. 3 in Eb op. 97 “Rhenish”Manfred OvertureJohann StraussWaltzes & PolkasCD 4 :Franz SchubertSymphony No. 9 in C, D 944 “The Great”CD 5 :George Frideric HandelConcerti GrossiCD 6 :Johannes BrahmsSymphony No. 4 op. 98Tragic Overture op.81Variations on a Theme of Haydn op. 56aCD 7 :Wolfgang Amadeus MozartSymphony No. 38 in D K. 504 “Prague”Symphony No. 40 in G minor K. 550Symphony No. 41 in C K. 551 “Jupiter”CD 8 :Johann Sebastian BachBrandenburg Concertos 1-4CD 9 :Johann Sebastian BachBrandenburg Concertos 5 & 6Carl Maria von WeberOverture “Oberon”Otto Nicolai Overture “The Merry Wives of Windsor”CD 10 :Felix MendelssohnA Midsummer Night’s DreamOverture “The Hebrides”Overture “Die Schöne Melusine”Overture “Ruy Blas”DownloadPart1 / Part2 / Part3 / Part4 / Part5 / Part6 / Part7Pass : pippo9Source:http://classical-pippo9.blogspot.com/2013/08/schuricht-concert-hall-recording-box.html
Schuricht - Concert Hall Recording - Box Set 10CDs Images
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—Tengo que escribir un cuento breve en el que estén estas siete palabras: brazo, verano, búfalo, nadador, vendaval, brillo y babor. —Abrí una nueva botella de cerveza y bebí un largo trago. Analía me miró como si hubiera degollado a su madre (que cada uno de los lectores interprete esto como más le guste).—Ya lo hiciste, entonces —respondió.—Me da vergüenza; es como un fraude, ¿no?—El verano pasado en Pinamar —Analía entrecerró los ojos—, cuando el brillo del sol se hacía insoportable y una casi rezaba por un vendaval que barriera con todo, emergió del mar un nadador que tenía tatuado un búfalo en el brazo izquierdo.—Fallaste. Ahí van seis y las palabras son siete. —Estaba feliz con el fracaso de mi mujer, pero ella no se acobardó.—Había estado navegando en un yate de diecinueve metros de eslora y se arrojó al agua desde la banda de babor. ¿Conforme?—¿Te parece que eso es un cuento?Analía se tomó su tiempo para elaborar la respuesta, y cuando lo hizo me pegó donde más duele.—Y esto ¿te parece que es un cuento?Acerca del autor: Sergio Gaut vel Hartman
Al principio se hubiera podido decir que la campaña de la Organización Mundial de la Salud había tenido éxito completo, total, apabullante. La eliminación de las cucarachas domésticas era un hecho incontrovertible, al menos en las estadísticas.Nueva York, de ser la capital mundial indiscutida de las cucarachas había pasado a ser un mero villorrio; en Estambul ya no se encontraban las malditas cucarachas de Sinople; en Buenos Aires la belga estaba sólo en algunos libros de nostalgias y la famosa cucaracha de quirófano, reina en varias capitales de la India y Pakistán, había dado lugar a frascos de insecticidas obsoletas. Fantástico. Era para exclamar, en rigor.La campaña fue consistente, dura, casi penosa para los habitantes tanto de Barcelona como de Tombuctú y no menos para los de Hong Kong que para los de Malasia y los de la lejana Australia, más allá de algunas características especiales con cucarachas muy raras, como la pico de ibis o la de orejas de canguro, y todas esas mezclas zoológicas que tienen por allá. Dura pero sencilla como la tabla del dos: no dejar comida suelta.Los mercaderes callejeros protestaron y protestaron en México los vendedores de carnitas y quesadillas, pero se impuso el bien común y las ciudades comenzaron a parecerse todas a Vancouver y a Estocolmo por afuera y por adentro. Las cucarachas, entonces, al quedarse sin comida emigraron al campo pero allá las esperaba lo peor. En los establos, las granjas, las plantaciones y sembradíos, los humanos habían previsto el cierre completo, total, absoluto, de granos, comida para pollos y afines o de cualesquiera tipos de alimentos balanceados o cereales, incluso hasta habíanse instalado controles sanitarios de gotas de leche derramadas. Todo bajo control: “cucarachas fuera”, había sido el lema y por una vez la Humanidad en su conjunto aceptó y jugó el juego de la OMS; y ganó. Hasta en Mongolia se reportó un nivel extraordinariamente bajo de blátidos: nulo. Cero total, nada.En la ONU todos estaban felices. Ningún bicho se comería ahora los sánguches que esperaban en la oscuridad a que los comensales terminaran sus discursos sobre la paz mundial que habían comenzado en el 47, 48 y seguían hasta bien entrado el siglo XXIII. ¡Qué suerte! “No more Cockroaches” rezaba un cartel gigante en Times Square. De las 4467 especies de blátidos, se decía que sólo quedaban dos o tres, algunos en regiones aisladas en el Tibet, en Amazonia y en las alturas de las mesetas de Sudáfrica. Al máximo, se calculaban en 11 las sobrevivientes y todas ellas sin contacto con humanos de ninguna nación. Un alivio para la salud, un triunfo para la Humanidad. Por una vez, el acuerdo había resultado exitoso.Pero hubo un pequeño problema. No contabilizaron bien. Hubo una cruza que se escapó a los entomólogos, mitad Blattella germanica, mitad Blatta orientalis. Tozuda, pequeña, fuerte. Se especializó en comer pelos de humano primero, luego pedazos de piel que desechan estos (provocando no pocas deflaciones de colchones en el mundo). Con el tiempo, no sólo comieron ratones sino que mordisqueaban subrepticiamente a la gente en el subte, en su trabajo sentados a la mesa de los ordenadores, a los asistentes a partidos de béisbol (tan sentados ellos). Algunas quejas por zapatos desaparecidos no inquietaron a nadie más que a sus poseedores en Irlanda y en algunas ciudades de Chile, del Sur de Chile. Nadie pensó en las cucarachas.Cuando apareció el primer cadáver de un indigente en Honkji, empezó una cierta preocupación, sobre todo porque del cadáver sólo quedó la ropa y el testimonio de sus compañeros acerca de que no hubiera salido sin ellas en pleno invierno y que nada tenía. En China una persona es buscada hasta que se encuentra a sus familiares o a sus restos. Ni lo uno ni lo otro sucedió en este caso. Nada. Misterio. Aun con el caso abierto, el Inspector General Huo Xi decidió investigar y por las redes sociales que monitoreaba diariamente fue enterándose de casos similares en la Rusia de los nuevos zares, en los antiguos llanos de La Rioja y a orillas del Guadalquivir.No se le escapaba nada al policía, tenía mejor olfato que las extintas cucarachas y, aunque al lector ya la pista le haya sido dada, es digno de saberse cómo él resolvió todos los casos, incluidos el de algunos jíbaros que se decía en Perú y Ecuador que habían aparecido cubiertos de élitros esclerotizados de colores raros y extravagantes.A los trece años de estar casi a punto de declarar la epidemia de las cucarachas domésticas extinguida, los cerebros de la comunidad internacional se desayunaron con que las ladinas bestezuelas se habían adaptado a comer restos y luego vino una rápida aparición de hexápodos carnívoros, en particular antropófagos. No es este informe un lugar adecuado para dar detalles de cómo los blátidos acometían su tarea, podrían ocurrir desmayos entre los lectores.Lo que sí es necesario aclarar que el Inspector a cargo tuvo que soportar varias de esas experiencias, incluso en su familia, un poco antes de que lograra que la ONU declarara la emergencia acerca de este nuevo peligro. Tarde: las especies de estos horribles bichos, sin contar las voladoras ya asciende a 7311.Acerca del autor: Héctor Ranea





























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Scouted on the streets of Prague by NEXT Model Management, upon signing she moved to Milan, Italy. After winning the 1995 Czech Elite Model Look, she returned to Milan where her career flourished.She has featured in campaigns for: Benetton, Bulgari, Cartier, Clarins, Cortefiel, Dirk Bikkembergs, Fortunoff, Graff, Hewlett Packard/Intel, HS, Intimissimi, John Lewis, Lancaster, La Perla, La Senza, Maidenform, Max Factor, Pantene Pro-V, Passport, Playtex, Rampage, Schwarzkopf, Victoria's Secret, and Wild Orchid.Additionally, she has appeared on the covers of Madame Figaro, Elle, Shape, Cosmopolitan, Flare, Vegas, Glamour, FHM, and Sports Illustrated.Němcová globally broke-through outside the fashion industry after featuring on the cover of the 2003 Sports Illustrated Swimsuit Issue, from a shoot in Barbados by Walter Iooss. She also appeared in the 2002, 2003, 2004, 2005 and 2006 editions.In addition to working with world class photographers on her Sports Illustrated shoots, she was the object/subject of Joanne Gair's body painting work.Petra is currently signed to Mikas in Stockholm, View Management in Barcelona, Unique One in Prague, and "Next Model Management" in London, Paris, Milan, New York, Miami, and Los Angeles.